Hombre de pensamiento y cultura, Juan Heller había sido presidente de la Sociedad Sarmiento en 1912 y en 1915 integró el jurado que otorgó la dirección de la Banda de Música de la Provincia al maestro José Ruta. Para el Centenario de la Independencia se ocupó de organizar la Sección de Bellas Artes del Museo de la provincia, como director “ad honorem”, ya que la Comisión Nacional de Bellas Artes había enviado un centenar de cuadros prestados con ese destino.

En la imagen -que publicamos en “Recuerdos fotográficos del 24 de agosto pasado- se ve a Heller con su sombrero en las manos, junto al famoso ejecutante y compositor francés Camille Saint-Saëns y al gobernador Ernesto Padilla con las manos en el bastón. Están en en el acceso al museo, a las 3 de la tarde del 18 de junio de 1916, en la inauguración de las instalaciones, en 24 de Septiembre 857.

El museo fue recibido como una de las grandes obras del Centenario. Atilio Terragni dijo que se daba “otro gran paso en la senda del progreso que ante nuestra vista se extiende”. Heller destacó que la nueva institución era “obra de nacionalismo, de buen gobierno y de solidaridad humana”. La joven Inés Field recitó el poema ”Alma helénica”, de Ricardo Jaimes Freyre. Pero cuando actuó la banda de música se vivió un momento incómodo. Saint-Saëns, que ya había estado molesto porque los pianos que había en Tucumán eran de marca alemana -en ese momento Europa estaba en guerra- y porque en la casa Breyer le habían mostrado copias de sus partituras que él consideró “ediciones pirata”, se encolerizó cuando la banda ejecutaba los acordes finales de la “Danza macabra”. Saint-Saëns dio un violento golpe con el bastón en el piso, para mostrar su total desacuerdo. Ruta se apresuró a darle explicaciones, que el anciano rechazó. Fue el último enojo del músico, que esa noche partió de regreso a Buenos Aires. Meses después le envió una carta a Ruta pidiéndole disculpas, que fue publicada en LA GACETA.

Recuerdos fotográficos: la casa de Juan Heller, donde en 1917 funcionó un breve gobierno paralelo

La historia de esa visita incómoda fue contada en 1935 por el crítico musical Julio Alberto Castillo, quien había sido, justamente, representante de la casa Breyer.

Más información: Un irascible visitante de 1916”, Carlos Páez de la Torre (h), 20/05/2012.